Domingo como todos los domingos.
Domingo que sigue siendo domingo, aunque estando de vacaciones prácticamente tendría que sentirse como cualquier otro día.
Sin embargo, se sigue sintiendo como Domingo.

Como día solitario de nubes negras necesario para juntar energías para toda la semana que sigue. Solitario pero mío, mío, siempre mío.
El domingo y yo.
Día para disfrutar de mi soledad y encontrarme conmigo misma.
Y quererme por lo que soy, aunque no sea mucho.

3 comentarios:
Habría que eliminar la costumbre de que el Domingo sea tan Domingo
y estoy usando tu blog para aprender a comentar bien
Coincido con vos en que el domingo debe ser usado para juntar fuerzas, a fin de soportar la semana. Sin embargo, el domingo adquiere, sobre la tarde especialmente, una extraña pesadez, un matiz nostálgico, gris, tristón.
No sé, hasta me animaría a decir que prefiero los lunes.
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