jueves, 9 de abril de 2009

No label


La gente no se cansa de catalogarme de rara.
Desde siempre y con cualquiera de mis actitudes, reacciones. Más de uno me dijo que tendría que ir a un psiquiatra, que mis sueños son demasiado extraños, que mis pensamientos salen de lo común…
…pero no es que sea una persona cerrada en su mundo sin vida. Soy una chica normal con sus amistades, sus aspiraciones, su amor hacia la familia y sus seres queridos.
Aunque jamás iría a un psiquiatra, porque quizás en el fondo sí me dé cuenta de que soy distinta. Lo que pasa es que el común de la gente, por lo general, lo distinto lo ve como algo inhabitual porque todos piensan de la misma forma y no son capaces de salirse realmente del esquema.
Pienso que los psiquiatras también piensan de esta manera y que tratarían apaciguar mi modo de pensar y de ver la vida, hasta tratarían cambiarme para hacerme una más del montón y no podría aceptarlo.
Me gusta mi forma de ser. Me gusto y disfruto de destacarme muchas veces –siempre y cuando sea por algo bueno-
Claro que hay cosas que cambiaría, porque todos queremos cambiar algo de nosotros mismos, pero no me gustaría que otro eligiera por mí qué es lo que debo cambiar para dejar de ser catalogada de “rara”
Y aquellos que no me conozcan se preguntarán “¿pero que es lo que tiene esta adolescente que la hace tan distinta al resto?” Y si tuviera que contestar esa pregunta, realmente no sabría que decir, porque no puedo ver en mí qué es aquello tan anómalo que a toda persona que alguna vez haya tratado conmigo le haga decir que soy singular.
Pero sí puedo decir sinceramente, que con el paso de los años me voy dando cuenta de que es cierto, que un psiquiatra se haría un festín conmigo, que nadie puede llegar a conocerme o comprenderme enteramente porque sencillamente, me salgo de los esquemas, y los esquemas que fui acomodando a lo largo de mi vida son tan propios y desconocidos por el resto, que nadie puede penetrar ni entender mi pequeño mundo.




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