miércoles, 20 de mayo de 2009

Una vez vi Té con Mussolini y me puse en los dedos esas flores violetitas que caen de los árboles

Creo que siempre hay un momento en nuestras vidas en que recordamos un momento pasado y simplemente pensamos cómo serían nuestros presentes si tantas personas, sentimientos, gestos y abrazos que pasaron por nuestro corazón aún estuvieran presentes; aunque no de la misma forma, sino como un ser lejano al que todavía se le puede decir "...te acordás de...?" y que no haya rencores, ni grandes distancias, ni olvidos fatales.
Leí por ahí que Roque Sáenz Peña decía "Algo tiene que cambiar para que todo siga igual". Lo anoté en mi agenda y por alguna razón me hizo sentir identificada.
Todo cambió.
Pero en lo profundo, lo sé y lo sabemos todos, todo sigue igual. Yo soy la misma que aquel entonces, que aquellos helados que tomaba con antiguas amigas y aquellos viejos momentos de risas compartidas que no se van a volver a repetir. Crecí y ustedes también crecieron. Nuestras formas de enfocar la realidad fueron cambiando y los criterios ajenos nos fueron influyendo de diversas formas.
A veces no sé si todo lo que viví fue cierto o si sólo lo pensé, y pasó por mi mente, y se fue. Mi cerebro es como un pasillo por el que pasaron caras, acciones.. y tantos decidieron quedarse al fondo del recorrido sin regresar, sin volver a "abrir" nunca más un archivo obsoleto guardado... que no sé, a veces me resulta extraño.
Y después quiero volver a hábitos ya anticuados, y me recuerdo sentada un domingo en frente de alguna película pene a la mañana, o viviendo épocas que ahora me resultan ilógicas... No voy a mentir, algo de nostalgia me da. Pero también es cierto que en esos momentos ya extrañaba situaciones anteriores.
El ser humano vive extrañando cosas que en realidad no quiere que vuelvan, simplemente las recuerda con cariño, y es ese cariño particular y raro que uno siente, como por ejemplo, al volver a oler un perfume que en nuestra infancia nos resultaba conocido.
Pero lo malo es intentar encontrar a la fuerza ese perfume, eso ya pierde el sentido dulce del recuerdo y luego quizás nos lleve a arrepentirnos.
Pero para arrepentirse, temo decir, que será tarde.

1 comentario:

Nicolás Furfaro dijo...

en escencia me hace acordar a como me he sentido incontables veces, como mostraría mi antiguo blog, que en paz descance.