miércoles, 7 de abril de 2010

Sentir tan cerca que se escapa la vida. Querer abrazarla, retenerla.
Ver tus ojos idos, tu mirada perdida.
Morir un pedazo mío al morir tu cuerpo.
Llorar por impotencia, por no entender, por los años perdidos.
Querer evitar con todas mis fuerzas que éste sea el último encuentro.
Pedir que no sufras más.
¡Que no sufras más!
Que la vida, que por tanto tiempo estuvo tan arraigada... ya no te lastime.
Decir te quiero, aunque quizás no entiendas.
Soltar una lágrima... sutil despedida.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bonito pero muy triste, muchos textos de pérdidas en este blog

Adrian Paredes dijo...

Todos los días perdemos algo. A veces cosas que nos importan más, otras menos. Pero nada se pierde en realidad. Todo es parte del continuum en el que existimos. Toda vida, toda materia, todo dolor y alegría se recombinan para generar nueva vida, nueva materia, nuevo dolor y nueva alegría. Al final, todo lo que nos rodea son ilusiones; lo único real es la esencia, lo que nos define como seres conciente y que no podremos percibir, vaya ironía, mientras estemos concientes.
Nada es definitivo. Ni siquiera la muerte. Todos somos pasajeros en esta existencia, eternos viajeros de un efímero instante.
A veces duele aceptarlo, duele mucho... Las pérdidas definen lo que somos.

Lauret dijo...

Al anónimo.., son muchos textos de pérdidas porque nunca aprendí a plasmar aquellos momentos de felicidad. Siempre sentí escribir -quizás, exageradamente, dado que soy una persona que siempre acentúa toda situación- en los momentos de dolor, como fiel desahogo.
Pero en realidad mi vida es mucho más feliz de lo que parece al leer mis líneas. De hecho, soy feliz, sólo que como todos, atravieso algunos momentos que me hacen aplacar un poco esa felicidad.

Y Adrián.. volviste. Tus palabras volvieron!

Anónimo dijo...

Entiendo, son mucho mas plasmables los momentos de dolor que de felicidad pero me refiero a que escribis muy ¿Cómo decirlo? De una forma en que las cosas se hacen muy palpables, que hacen las situaciones muy reales, no escribis abstractemente, todo es perfectamente imaginable, me explico? eso quizás lo hace mas triste

Anónimo dijo...

Pensá que ahora está en un lugar mejor !

Lauret dijo...

Quién sos?
El veterinario dijo que todavía puede pelearla un poco más. Así que acá está, con un catéter y un tratamiento más riguroso que el anterior.. espero que no sufra. Es lo único que me importa, a esta altura.

Anónimo dijo...

Soy yo !
Si sigue con vida entonces quiere seguir peleando ! No pierdas las esperanzas =D

Anónimo dijo...

eeh ese anonimo ultimo no es el mismo que yo, o sea el primero

Lauret dijo...

Me parecía. La puntuación es diferente y el manejo de las palabras también.

Julián Sick dijo...

Ah! Pero levantar la nariz en tiempos de guerra nos hubiese obsequiado la última oportunidad de tocarnos las puntas de las lenguas con los índices al viento. Si la cama lloraba magullada al costado de la televisión, ¿qué espero para dormir hasta mañana? Y al levantarme, haré todo lo que el universo tenga previsto para (suavemente, como cuando lavas enjabonadas las manos, una cuchilla filosa, sabiendo que la limpieza absoluta trae el riesgo de un dolorcillo rojo) levantarme. Qué banal! Pero qué suerte!

Anónimo dijo...

Mis palabras no son tan profundas como las del otro anónimo seguramente.
A quién le importa quién es cada anónimo, supongo que todos tenemos muchos anónimos en nuestras vidas..
¿Está mejor?

Lauret dijo...

Siempre hay muchos anónimos, hasta con nombre y apellido.
No, lo sacrificaron el viernes. Pero bueno.. al menos no sufre más.