Comenzó a sangrarle el labio cortado. Se pasó los dedos para apartar las gotitas rojas que le salían.
Se sacó la peluca porque la noche había sido larga y no le gustaba más trabajar de eso. Tenía todo el maquillaje corrido, los zapatos grandes le hacían los pies torpes.
Se rió ante la idea de que los payasos no siempre son tan felices como parecen.

2 comentarios:
yo tuve una pesadilla con payasos y ahora me dan miedo.
me encanto, sinceramente, me encanto .
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