De repente viene de atrás un flaco (digamos, adulto de 30 y pico de años) y me agarra el celular.
Yo lo sostenía con mis dos manos. Al principio creí que era mi primo (sí, mi primo, por la altura) y que me estaba haciendo una joda. Cuando le miré bien la cara me di cuenta que no. Le empecé a gritar a viva voz: "¡QUÉ HACÉS, QUÉ HACÉS!" sin soltar el celular.
Mientras le seguía gritando (sí señores, no lo dejé de hacer en ningún momento. Y estuve poco creativa porque le repetí siempre lo mismo) el "sr. adulto de 30 y pico de años" seguía forcejeando y no me lo podía sacar.
Los auriculares (los grandotes, soy poco discreta) estaba enchufados y cuando logró sacarme el celular de la mano yo tiré de ellos. El cable se arrancó porque el "sr. adulto de 30 y pico de años (EL HIJO DE PUTA!!!)" logró subirse a una moto con un flaco que lo esperaba ahí.
Terminada esta situación, en la cuadra sólo había un viejita que no tuvo mejor idea que preguntarme si me habían robado. SÍ SEÑORA, ME ROBARON, POR ESO FORCEJEÉ CON EL HIJO DE PUTA Y LE GRITÉ REITERADAS VECES EN MAL TONO "QUÉ HACÉS". (La gente es muy lela)
Estaba a unas cuatro cuadras de mi hogar y me vine corriendo para dar de baja todo. (Soy una exagerada. Ya lo sé. Correr así me hizo mal a la garganta).
Las señales místicas que no supe ver:
- Nunca salgo más tarde del trabajo los martes. Hoy por elección propia salí exactamente 40 minutos después. Si mi jefe se hubiera dado cuenta de la hora, me habría echo ir mucho antes.
- Mientras esperaba el bondi para llegar a mi hogar luego de salir del trabajo, miré las casas de la cuadra y pensé que en mi trabajo del verano (relacionado con puertas de casas, lo juro) me dejé basurear por un jefe idiota aunque me prometí no volver a hacerlo. Pensé en ese jefe y en su cara inmunda (blanquito, cejas gruesas, ceño siempre fruncido). Es raro que pensara en eso ya que durante meses ni se me pasó por la cabeza. Lo más raro es, en realidad, que el sr. adulto de 30 y pico -el hijo de puta- se parecía muchísimo a esta persona que hacía tan sólo media hora había recordado.
- Cuando me bajé del bondi pensé que de mi grupo de amigas que tenía el mismo celular que yo, a todas les había durado menos tiempo porque se los habían robado.
¿Qué pasó después?
Ah, sí, el hijo de puta me arrancó el celular de la mano.
Un hijo de puta.

1 comentario:
es un garrón, también me pasó el año pasado, pero bajando del bondi un guacho me lo manoteó de los auriculares también, pero tuve la fortuna se que se cortó el cable y me quedé con el celular justito.
cuántos hijos de puta. claramente es gente que no tiene valores algunos, carecen de verguenza.
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