miércoles, 27 de febrero de 2013

¿Te acordás cuando te escribía porque no tenía a nadie para contarle mis cosas? ¿Te acordás cuando tenía problemas, dramas, bajones, alegrías, sensaciones y no tenía con quién compartirlas entonces te tomaba a vos, que sos un ente, que sos la nada, para escucharme?
¿Te acordás cuando te dejé de hablar porque tu nada se materializó en una persona que empezó a ocupar tu lugar y, a diferencia de vos, que sos inventado, me contestaba?

Al final mirame, acá estoy. Volví. Sola vine, sola estoy y sola seguramente me iré. Qué bueno que estés ahí, aunque no existas, para que pueda seguir expresándome y que puedas saber que todo lo que me pasa es real, igual que cuatro años atrás.

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