miércoles, 3 de abril de 2013

Todo

Porque la vida -tal cual la conocemos- es el regalo más hermoso que el universo nos puede otorgar. Lo único que hay que entender es que no pertenecemos a nosotros mismos, pertenecemos a un todo. Cada célula nuestra es parte del aire, del cosmos, de la inmensidad. 

Cuando entendemos que no somos nuestros y somos parte del todo, podemos aprender a ver la vida de una forma diferente a la que conocemos. Y entonces podemos vislumbrar que nuestra misión no es personal: nosotros no la conocemos, sólo debemos entregarnos al universo plenamente en beneficio de todos y todo lo demás.

Somos una semilla que debemos regar día a día para que pueda crecer y florecer. 



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