Esta historia desgarrante nace del único lugar del que nacen todas las historias desgarrantes: de lo más profundo del alma.
Esta historia es desgarrante porque acaricia los pilares que sostienen el cuerpo y luego de sentir el calor humano no hace más que aspirarlo, robarle la vida, dejar un envase vacío que ya no sirve para quererte ni amarte ni extrañarte.
Tan desgarrante es que a cada momento que pasa me arranca los ojos, los dientes, las uñas.
Es desgarrante porque se encarga de recordarme día a día que me va a sacar todo lo que tenga, que me va a dejar sin nada, como a todo a quien que se acerca.
domingo, 2 de noviembre de 2014
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