miércoles, 9 de junio de 2010

Lo buscó entre la marea de gente y no estaba. No sabía cómo disimular el enojo por el simple hecho de no verlo, de no escucharlo, de no poder decirle en realidad todo lo que le molestaba verlo.
Sí: enojada de no verlo por no poder decirle que preferiría no hacerlo.
Quién podía entenderla. Sus explicaciones eran laberínticas y nunca llegaban a la salida. La miré complaciente, la abracé para que pudiera ahogar sus llantos en mi hombro.
Le susurré que siempre estaría con ella, así como ella estuvo conmigo.
Entonces, se desvaneció,
y quedé sola, nuevamente, en el cuarto.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me hiciste pensarlo y ahora me pregunto lo mismo, como no se desperto? Se ve que salio a mi: mientras duermo el mundo se puede caer y nada. Muy bueno tu blog, un besito.

Anónimo dijo...

Ah, encima que me citás a Ani Shua, me citás el soneto Olas Grises de Lugones. Más genia no podés ser, Lau.

Lauret dijo...

Ay, y podría citar tantas cosas más! ya lo haré y verás.

SOL dijo...

Más gráfico, imposible :p
http://img78.imageshack.us/img78/16/71bt9.png

Gisela Robles dijo...

me sentí tan identificada ...

Anónimo dijo...

Ah jajaja yo digo NO LA CONOCE A HAYLEY??? OMG, el fin del mundo(?) BOA, exagerada jajaja. Un besote, nos estamos leyendo.