Hola almita, ¿cómo estás?
Perdoname por romperte otra vez. Estoy juntando los trocitos para pegarte con cinta scotch como siempre.
Disculpame no quería hacerte esto, yo sé que tenía que ser fuerte pero te rompí de nuevo y estás frágil y te me escapás del cuerpo.
Volvé, por favor, almita. No te vayas que te necesito para vivir.
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