En algún lugar del camino perdí la capacidad de pasarla bien estando sola. Estuve tantos meses ocupada a toda hora que en algún lado simplemente no encuentro la respuesta a qué hacer con mi rato libre. No recuerdo qué hacía. A lo mejor era más social. O miraba más series. O dibujaba.
Pero realmente no me acuerdo y lo peor es que prefiero no hacer absolutamente nada.
Estaría perfecto si no fuera porque en algún lado se esconde una especie de angustia que no puedo identificarle los motivos pero que está ahí, agazapada, en alguna parte por debajo de las costillas, al principio de la boca del estómago.
A lo mejor tenga que provocar algunos cambios...
domingo, 3 de noviembre de 2013
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