Y no hiciste más que simplificarlo.
Me diste una respuesta a una pregunta que evité preguntarme pero que, de repente, la vi ahí: la omisión no la apartó ni la hizo desaparecer.
Puedo argumentar que yo también te respondí, sin darme cuenta, y que eso fue suficiente.
Pasamos una estadía corta por el terreno de lo no dicho, como hacen tantos. Nos alejamos, finalmente, cada uno para su lado.
miércoles, 29 de julio de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario