Me cuesta mucho levantarme y salir de la cama temprano si no tengo la necesidad de hacerlo. Me siento atrapada en sábanas abrigadas que controlan mi ritmo cardíaco y lo tranquilizan para que permanezca.
Nos dejamos confundir con placeres que no son placeres reales, cuando lo que queremos lo tenemos todo el tiempo al alcance de la mano.
sábado, 1 de agosto de 2015
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