"Todavía no le perdono el día que me trajo a casa después de haberte tenido, con 38 puntos. La casa estaba llena de platos, sartenes, plancha, vasos, todo sucio. La cocina grasa pura. El baño una letrina. Montañas de ropa sucia de todos los pibes de él. La mesa llena de cosas. Una pocilga. Y yo solita, con una bebecita recién nacida, que no tenía un recibimiento. Sólo me dejó ahí y se fue porque estaba haciendo la casa. Y yo no me podía agachar. Lloré mucho. Y encima a vos había que atenderte. Lo odié y nunca se lo perdoné.
Por eso estoy con bronca, porque ahora que estoy internada es capaz de volver a hacer lo mismo. Pero yo no estoy tan vulnerable. Yo hoy elijo otra vida con él o sin él."
Papá, seguís sorprendiéndome todos los días. Nunca bien.
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